Aceite de oliva de Mallorca: tradición y sabor mediterráneo

Aceite de oliva de Mallorca servido junto a aceitunas

El paisaje mallorquín también se reconoce en sus olivos. Su fruto da lugar a un producto ligado a la historia y a la cocina de la isla: el aceite de oliva de Mallorca.

El aceite de oliva de Mallorca, esencia de la cocina mediterránea

El aceite de oliva de Mallorca forma parte de una tradición gastronómica en la que el producto, la sencillez y los sabores mediterráneos ocupan un lugar central.

Un producto ligado al territorio

El aceite de oliva llegó a ser, durante los siglos XVII, XVIII y XIX, una de las principales fuentes de riqueza de muchas fincas mallorquinas, con una producción que se exportaba desde los puertos de la isla hacia otros mercados mediterráneos y europeos.

Hoy, los olivos siguen formando parte del paisaje de la isla, desde la Serra de Tramuntana hasta otras zonas agrícolas. El clima mediterráneo, los suelos y la orografía influyen en las características de la aceituna y del aceite que se obtiene de ella.

En la cocina, su presencia resulta inseparable de algunas de las preparaciones más reconocibles de Mallorca. Un buen aceite acompaña un pa amb oli, unas verduras, un pescado y muchos otros platos de la cocina mediterránea.

Cómo se produce el aceite de oliva de Mallorca

La elaboración del aceite de oliva de Mallorca comienza en el olivar y continúa en la almazara, donde el cuidado de la aceituna influye directamente en el resultado final.

Del olivo a la almazara

La cosecha suele desarrollarse entre octubre y enero, según la zona y las condiciones de cada campaña. Una vez recogida, la aceituna llega a la almazara para su limpieza y posterior molienda. La extracción se realiza mediante procedimientos físicos, sin procesos químicos.

En las almazaras inscritas en la Denominación de Origen Oli de Mallorca se utilizan sistemas continuos de extracción mediante centrifugación. Después, el aceite se almacena en depósitos protegidos de la luz y a una temperatura adecuada para conservar sus características.

El momento de la cosecha, el estado de la aceituna y el tiempo que transcurre hasta la extracción influyen en el resultado. Por eso, cada aceite refleja también el cuidado aplicado desde el campo hasta su elaboración.

Las variedades del aceite de Mallorca

Las variedades de aceituna explican buena parte de la diversidad del aceite de Mallorca. La Denominación de Origen reconoce cuatro: mallorquina, arbequina, empeltre y picual.

Cuatro variedades, diferentes perfiles

La variedad mallorquina es una de las grandes señas de identidad del aceite de la isla. Especialmente adaptada al territorio, produce aceites suaves y dulces, con recuerdos de almendra madura. La arbequina ofrece notas de fruta verde, mientras que la empeltre destaca por su delicadeza y matices de almendra. La picual presenta un perfil más intenso, con sensaciones amargas y picantes.

Esta diversidad permite encontrar desde aceites suaves hasta otros de mayor intensidad. También existen aceites monovarietales y coupages que combinan distintas aceitunas. La D.O. Oli de Mallorca cuenta con reconocimiento desde 2002 y garantiza el origen y la elaboración del aceite dentro de la zona geográfica protegida.

Productores que representan el aceite de Mallorca

Distintos productores mantienen viva la cultura del aceite de Mallorca con proyectos que combinan tradición agrícola, cuidado del olivar y nuevas formas de trabajar el producto.

Calidad, sabor y tradición

Oliuga, especializado en aceite de oliva virgen extra ecológico, forma parte del panorama actual del aceite mallorquín. Su presencia en la Fira de l’Oli de Mallorca de 2026, junto a elaboradores como Aubocassa, Treurer, Son Matge, Picarandau, Sa Marina y la Cooperativa de Sóller, refleja la diversidad de productores de la isla.

También en el ámbito de la producción ecológica, Son Moragues trabaja desde su finca de Valldemossa con olivares de la variedad mallorquina. El proyecto mantiene además una estrecha relación con la recuperación del paisaje agrícola de la Serra de Tramuntana.

La diversidad de productores se refleja en aceites con perfiles diferentes y en distintas formas de cultivar y elaborar el aceite en Mallorca. Algunas fincas y almazaras ofrecen además visitas y catas para conocer de cerca el cultivo, la elaboración y las características de sus aceites.

Sa Creu Nova, un punto de partida para descubrir Mallorca

El aceite de Mallorca forma parte de una cultura gastronómica que también se puede descubrir recorriendo los paisajes y pueblos del interior de la isla.

El territorio también se saborea

Una ruta entre olivares acerca a una Mallorca marcada por las fincas agrícolas, los muros de piedra seca y los pequeños pueblos que conservan buena parte de la identidad rural de la isla. El paisaje del olivar cambia con las estaciones, pero mantiene siempre esa relación entre agricultura y territorio que define buena parte del interior mallorquín.

Después de recorrer estos paisajes, Tess de Mar prolonga esta mirada a través de una cocina mediterránea basada en el producto local y de temporada, donde el aceite de oliva mallorquín encuentra también su lugar entre los sabores que definen la isla.